martes, 29 de julio de 2008

Visita a Aurangabad y viaje hasta Ajanta.

Partimos del Hotel desconchado tras haber contribuido la noche anterior a la reducción de la población de cucarachas. Andamos un par de Km con las mochilas a cuestas y llegamos a la oficina de información turística. Despacho pequeño, luz de 25 W, un amarillento mapa de la India y una diligente informadora nos ayudan a organizar el desplazamiento hasta Ajanta y Ellora.
El tiempo muerto hasta la salida del bus que por la tarde nos llevara a Ajanta lo empleamos en visitar Aurangabad.

Nos subimos por vez primera a un rickshaw, el 100% de los que veremos son motorizados, los rickshaws a pedales han pasado definitivamente a la historia que nos lleva hasta el Bibi-Qa-Maqbara o popularmente conocido como mini Taj-Majal. Bonito. Correcto. Familias, grupos de amigos y parejas pasean por sus jardines.
De aquí partimos a visitar el antiguo molino de Panchakki, actualmente fuera de servicio y al lado de una cloaca que en tiempos mejores tuvo ínfulas de riachuelo.

Regresamos a la estaci'on de bu de Aurangabad y, en medio de música bollywoodiense, nos subimos al bus de linea que nos llevara hasta Ajanta. Al subir, le pregunto al chofer, que no habla ingles, si va hasta Ajanta. me responde pero no le entiendo. Pregunto a los 24 pasajeros. Tras 24 "sis", es decir, 24 personas haciendo el signo del infinito (la manera india de decir si), moviendo la cabeza todos al unisono de lado a lado como el perrito que anos ha se ponía en la bandeja de atras del coche y oscilaba su cabeza con el movimiento del mismo, deducimos que efectivamente hemos subido al bus correcto.

Tras 103 Km y 3 horas el bus nos deja en la "T-Junction", en la entrada de las ruinas de Ajanta. mapa en mano empezamos a caminar por la carretera hacia el pueblo que queda a 1 Km y diciendo no a los "facilitadores" que nos vienen. Se hace de noche y no tenemos ni idea de donde dormiremos. Dios proveerá.
Iniciado el camino preguntamos a un chaval y nos acompana hasta el pueblo de Jalgaon. ha dejado de llover. Se respira tranquilidad lejos del bullicio de Aurangabad.
Improvisamos un Hotel y tras el consabido regateo visitamos las casas y chabolas de Jalgaoon acompanados por este espabilado chaval. Pocos turistas deben meterse por sus calles infectas, con cloacas al aire libre y sin servicio alguno casi pues tanto los niños como los adultos nos miran con incredulidad no dejando de sonreirnos en momento alguno.

Vemos gente, mucha gente. Los niños nos piden, nos "exigen" casi que los fotografiemos. Derrochan simpatía. Este ansia por que les hagamos una foto nos acompanara el resto del viaje, especialmente en las zonas rurales o menos turísticas.
En Jalgaoon, en medio de las chabolas, entramos dentro de una antigua fortaleza dentro de la cual hay mas chavolas y una escuela musulmana. Dificilmente puede llegar a su interior un bus o taxi, pero ?cuanto turista no preferiría dormir en una vieja fortaleza restaurada
con siglos de historia en lugar de nuevos, anodinos y mamotretizados hoteles?. No lo se, pero como iremos viendo luego son numerosos los sitios con un potencial turístico inexplorado.
Niños jugando a cricket, niños en el cine, niños siguiéndonos y buscando practicar su ingles.
Niños con "hambre" de hablar con extranjeros.
Cenamos en un puesto de carretera con camas a 2 metros escasos del asfalto para que en ellas los conductores puedan echar una cabezada. El chiringuito de carretera, sencillo, y con las preceptivas velas, inciensos y resto ofrendas a Shiva y demás deidades que cuelgan de sus paredes.

No hay comentarios: