miércoles, 13 de agosto de 2008

Trekking en la reserva de tigres de Periyar (Kumily, Kerala)



Trekking en la reserva de tigres de Periyar (Kumily, Kerala)

Una vaca perdida en un mundo acelerado que ya no le pertenece deambula en las calles de Kumaly. Un camión cargado de bueyes con los cuernos pintados de colores (cada color equivale a un propietario diferente) adelanta a la vaca desorientada.
Una pareja de occidentales desciende de un rickshaw, van elegantes, impecablemente vestidos. El despliega un llamativo paraguas rojo con el caballito amarillo de Ferrari, los oigo hablar, italianos, of course.
Pasan camiones cargados de especias y una docena de policías enfuncionarilizados los ven pasar. Veo grupos de chicos pasear, algunos, cogidos de la mano.
He visto muy pocos grupos mezclados de chicos y chicas pasear. De hecho, no fue hasta ayer (tras 17 días en la india) que vi la primera pareja de hombre-mujer pasear cariñosamente cogidos de la mano. Son los primeros que he visto entre los centenares de hombres de tertulia o paseo cogidos de la mano.

Escribo esto desde un restaurante donde tomo la comida-cena del dia. Son las 18:00 y reconozco estar cansado tras el trekking de esta mañana. El Restaurante es una mezcla de chino con restaurante español anos 60, techo empapelado con dibujos de flores verdosas, descoloridas, luces de poca potencia, cabellos largos de india en la silla de al lado y hiedra de plástico colgando de las paredes.

Cuatro turistas, con el caminar lento de los adolescentes cuando regresan del patio a clase, ocho manos en los bolsillos, exploran los tenderetes de Kumily. Comparado con Pune o Aurangabad Kumily esta relativamente limpio.
Musulmanes de barba a lo bin-laden charlan y rien con hindúes bajo el toldo de un tenderete rotulado "Spice Palace".

Me acabo los vegetarian noodless que me han traído,, estaban exquisitos, mucho mejor y a una quinta parte del precio que pague ayer (stupid white man) por un plato de pasta con presunto parmesano.
Quedan 4 fideos en el plato, los miro y, afortunadamente, no se mueven solitos.
Esta mañana, en la caminata por el parque natural de Periyar (Kerala) nos hemos quitado, con mas o menos éxito, media docena de sanguijuelas que, prodigio de la naturaleza, nos saltaban a las bambas o a los calcetines a nuestro paso mientras caminabamos entre pasteles, fibrosos unos, diarreicos otros, de deyecciones de elefantes.

Ya conocía de antemano que nos encontraríamos con sanguijuelas, lo que no imaginaba era su capacidad malabares a pesar de llevar bambas cerradas y una especie de calcetin-guante atado y subido hasta la rodilla subían rápidamente realizando movimientos como un compás que avanzase describiendo medios círculos ascendentes.

Afortunadamente, ni la pareja de americanos ni el italiano con zapatos de terciopelo azul ensimismado en saber si su teléfono tenia cobertura (gracias al cual me he podido enterar a 1800 metros de altura que en Siria tienen un calzado excelente y muy bien de precio), se ponen nerviosos y continuamos la marcha con paradas cada 200 metros para desanguijunearnos periódicamente.



Una sanguijuela grandecita ?habrá picado previamente a alguno de los elefantes que horas antes han discurrido por este mismo sendero? es mas rápida que yo y logra entrarme dentro de la bamba. Espero que la doble protección que llevo le impida vampirizarme.
A pesar de que la racionalidad se impone, las sanguijuelas pican sin dolor, chupan un poquito de sangre, se van y que se sepa no transmiten enfermedades graves, no puedo evitar sentir un asco antavico que procede de de los mas profundo de mi.
Horas después, ya en una ducha sin luz (es lo que tienen los hoteles de 2,5 Euros/noche) sorprendo escalando acrobaticamente a la altura de mi cara una numantina sanguijuela. Con calma, la despedazo como puedo en tres trozos, de los cuales dos continúan vitos y coleando, buscando carne caliente donde adherirse, cual una medusa polifacefalica.



No hemos atisbado ni uno solo de los 45 tigres ni de los los 1500 elefantes que viven en los 770 Km2 o alrededores de la reserva de Periyar, pero el recorrido ha valido la pena. Regresamos a la civilizacion, bendita civilizacion.
El trekking nocturno lo dejare para otra ocasión, si decenas de sanguijuelas se nos enganchaban caminando rápido y de día no quiero ni imaginar el dormir en la negra noche en esta selva....
Doy un paseo por Kumily. Voy al cybercafe. He de salir corriendo, literalmente, pedir un rickshawy jurar en malayalalm para que los esfínteres me aguanten hasta llegar al WC indio de la cabaña/hotel.
Cuando hago malabarismos posturales, de noche, con la linterna, y en posición de fortalecimiento de los cuadriceps femorales, me entra un ataque de risa pues me viene a la cabeza la canción de Rafaela Carra "explota, explota, explotare !!", curiosas relaciones en pecualiares momentos hace nuestro cerebro.....

Cae la noche, solo se oyen cuervos, ranas, grillos y decenas de aves que no identifico. Hago la ultima exploración del suelo y descubro otra numantina sanguijuela, la cojo rápido, la coloco en la sal que antes he pedido y al poco ya está en mejor vida.

jueves, 7 de agosto de 2008

India - Varkala - 7 agosto



Seguimos recorriendo la costa. Hoy hemos amanecido en Varkala, pueblo de 40.000 habitantes, tras hacer noche en los acantilados donde se halla el "paseo" en el que nos concentramos todos los turistas.

martes, 29 de julio de 2008

Visita a Aurangabad y viaje hasta Ajanta.

Partimos del Hotel desconchado tras haber contribuido la noche anterior a la reducción de la población de cucarachas. Andamos un par de Km con las mochilas a cuestas y llegamos a la oficina de información turística. Despacho pequeño, luz de 25 W, un amarillento mapa de la India y una diligente informadora nos ayudan a organizar el desplazamiento hasta Ajanta y Ellora.
El tiempo muerto hasta la salida del bus que por la tarde nos llevara a Ajanta lo empleamos en visitar Aurangabad.

Nos subimos por vez primera a un rickshaw, el 100% de los que veremos son motorizados, los rickshaws a pedales han pasado definitivamente a la historia que nos lleva hasta el Bibi-Qa-Maqbara o popularmente conocido como mini Taj-Majal. Bonito. Correcto. Familias, grupos de amigos y parejas pasean por sus jardines.
De aquí partimos a visitar el antiguo molino de Panchakki, actualmente fuera de servicio y al lado de una cloaca que en tiempos mejores tuvo ínfulas de riachuelo.

Regresamos a la estaci'on de bu de Aurangabad y, en medio de música bollywoodiense, nos subimos al bus de linea que nos llevara hasta Ajanta. Al subir, le pregunto al chofer, que no habla ingles, si va hasta Ajanta. me responde pero no le entiendo. Pregunto a los 24 pasajeros. Tras 24 "sis", es decir, 24 personas haciendo el signo del infinito (la manera india de decir si), moviendo la cabeza todos al unisono de lado a lado como el perrito que anos ha se ponía en la bandeja de atras del coche y oscilaba su cabeza con el movimiento del mismo, deducimos que efectivamente hemos subido al bus correcto.

Tras 103 Km y 3 horas el bus nos deja en la "T-Junction", en la entrada de las ruinas de Ajanta. mapa en mano empezamos a caminar por la carretera hacia el pueblo que queda a 1 Km y diciendo no a los "facilitadores" que nos vienen. Se hace de noche y no tenemos ni idea de donde dormiremos. Dios proveerá.
Iniciado el camino preguntamos a un chaval y nos acompana hasta el pueblo de Jalgaon. ha dejado de llover. Se respira tranquilidad lejos del bullicio de Aurangabad.
Improvisamos un Hotel y tras el consabido regateo visitamos las casas y chabolas de Jalgaoon acompanados por este espabilado chaval. Pocos turistas deben meterse por sus calles infectas, con cloacas al aire libre y sin servicio alguno casi pues tanto los niños como los adultos nos miran con incredulidad no dejando de sonreirnos en momento alguno.

Vemos gente, mucha gente. Los niños nos piden, nos "exigen" casi que los fotografiemos. Derrochan simpatía. Este ansia por que les hagamos una foto nos acompanara el resto del viaje, especialmente en las zonas rurales o menos turísticas.
En Jalgaoon, en medio de las chabolas, entramos dentro de una antigua fortaleza dentro de la cual hay mas chavolas y una escuela musulmana. Dificilmente puede llegar a su interior un bus o taxi, pero ?cuanto turista no preferiría dormir en una vieja fortaleza restaurada
con siglos de historia en lugar de nuevos, anodinos y mamotretizados hoteles?. No lo se, pero como iremos viendo luego son numerosos los sitios con un potencial turístico inexplorado.
Niños jugando a cricket, niños en el cine, niños siguiéndonos y buscando practicar su ingles.
Niños con "hambre" de hablar con extranjeros.
Cenamos en un puesto de carretera con camas a 2 metros escasos del asfalto para que en ellas los conductores puedan echar una cabezada. El chiringuito de carretera, sencillo, y con las preceptivas velas, inciensos y resto ofrendas a Shiva y demás deidades que cuelgan de sus paredes.

lunes, 28 de julio de 2008

Aterrizaje en Mumbai.

Aterrizaje en Mumbai.
Aterrizamos en Mumbai (Bombay). Cae una lluvia tropical. El "golpe de calor" que tanto nos hab'ian hablado no lo noto pues unos "fingers" con goteras nos aislan en nuestro aterrizaje en el país de las especias. Felices, desembarcamos nuestros pequeños macutos que no habíamos facturado.

Intentamos improvisar un vuelo solo ida para Aurangabad y, tras muchas vueltas por un aeropuerto mugriento, adquirimos los billetes tras discusiones varias con el de la agencia.

Las colas para pasar del Aeropuerto Internacional al de vuelos locales son inmensas por los controles de seguridad, teóricamente, muy exigentes. Cambiamos Euros a Rupias y rehuso dar conversaci'on a un profesor laosiano con muchas ganas de hablar con extranjeros. El tiempo apremia para enlazar con este vuelo local. La cola no avanza.
Del mismo control de seguridad surge un "facilitador" con credenciales identificandolo como trabajador del Aeropuerto, nos pregunta donde vamos y previo pago de 20 rupias nos acompana y nos permite saltarnos todas las colas y controles sin control alguno de nuestros equipajes.

Partimos a las 18:00 de Mumbai y a las 18:40 aterrizamos en Aurangabad, saltando así los 300 Km de distancia.
A la salida del Aeropuerto, dos conseguidores (personas que tanto te ofrecen un taxi, un pack turístico o cualquier cosa que un guiri precise) nos acompanan y nos ayudan a localizar Hotel. Dormimos en un Hotel anodino, sin personalidad, pero era tarde, estabamos cansados y no teníamos ganas de empezar a regatear. Nos han llevado a un Hotel caro, 11 Euros la habitación.
Cenamos y tras numerosos cortes de luz conciliamos el sueno en medio del bullicio de los cerca 100.000 habitantes de Aurangabad.

Galeria de Fotos del Viaje







Podeis ver algunas fotos del viaje que Mireia y yo estamos haciendo por India, subidas cuando he podido y sin orden cronologico ni geografico en...
http://picasaweb.google.es/rodaelmonitornaalborn/India

El resto de fotos? al regreso, que aun quedan muchas millas por hacer y no es cuestion de pasarse el viaje en los cybercafes....